Tampoco hoy se abrirá
Cuando pensaba que todo se había solucionado, que podíamos compartir la misma mesa como una familia normal, aunque apenas se miraran, volvía a suceder y el pasado regresaba de nuevo con sus reproches, sus ajustes y sus envidias. Cuando creía que habíamos puesto punto y aparte a un conflicto que nos había desgastado a todos, que nos había hecho perder muchas comidas de domingo en el campo juntos, irrumpía la sombra de unos celos mal curados y el cuento se repetía. Broncas en el pasillo, llamadas de teléfono llenas de monosílabos, silencios y muchas lágrimas invisibles. Hace unos meses puse fin a mi paciencia y les dije a los dos que hasta que no se perdonaran no quería volver a verlos por mi casa. Termina el día. Mordisqueo una cola de merluza. Mi mujer vigila por la ventana. Una fotografía con dos niños abrazados posa sobre la estantería. El teléfono no suena y me temo que la puerta de casa, de nuevo esta noche, tampoco se abrirá.


Será la soledad el precio a pagar por expresar lo que sentimos? Y aunque se trate de nuestros seres más amados?
Brutal micro!!!
O tengo un mal día o algo se me escapa… pero no me lo expliques, le daré más vueltas.
Hola Gotzon, reconozco después de leer el cuento que hay muchos elementos obviados, demasiada información implícita que puede hacer demasiado críptico el texto. Es posible que no termines de entenderlo. Pero son unos hijos que no saben perdonarse y un padre que los pone a prueba con un chantaje a pesar de no conseguirlo.
Caín y Abel se reinventan en este micro lleno de amargura. Muy bueno, Pablo.
Besos, mil.
Tarde o temprano (esperemos que más temprano) las diferencias se resuelvan, aunque, si vamos a la historia, no siempre sucede. Supongo también, como Lola, que se trata de hermanos.
Saludos.
No creo que haya demasiados elementos obviados. Me encantó. El giro final no llega hasta al final y te deja un sabor amargo por lo trágico de echar a dos niños de casa. Felicidades
Volverán. Solo espero que no sea demasiado tarde.
Saludillos
Fantástico, Pablo, como siempre.
Pendiente del regreso.