Cuando cerró la puerta, me quedé pensando qué me habría querido decir con esas palabras. Llevaba varios días dándole vueltas a un proyecto y aquella frase me cayó como una bofetada. Me quedé en silencio pensando un instante, mientras recorría la habitación de un vistazo, tratando de encontrar en la composición de los muebles o de los enredos que formaban parte de aquel ecosistema una explicación a las palabras de mi mujer. Me detuve en el armario. La puerta estaba entreabierta. Tenía algunas legañas en los ojos y no distinguía si era la mía o la suya. Me levanté súbitamente de la cama y me dirigí hacia aquel viejo baluarte. Miré dentro. Su maleta no estaba.

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Categorías:Uncategorized
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